Con las caricias que alguna vez recibí, y guardé en algún lugar de mi memoria (aunque ahora no pueda recordar) sé que presente estuve mientras mi mirada se enfocaba en algo más. Algo mucho más allá de mí. Algo más allá de nosotros y más lejos aún del plástico que nos envuelve.
Donde hay memorias hubo un pasado. Tengo miedo de despertar pero quiero limpiarme de este delito. Aunque sea por unos segundos, necesito limpiarme. Hago el mayor esfuerzo porque gritar no servirá de nada, siemplemente no me escucharán. Me concentro, me esfuerzo. Y empiezo a recordar, a cada instante más nítidamente mis memorias.
La reacción toma partido:
Tanto tiempo, tanto maldito tiempo corrió a mi lado, advirtiéndome y como queriéndome despertar, pero siempre más fácil es no mirar a lo que duele. Y ahora no existe ese tiempo. Como si todo se hubiera detenido en nosotros, como si nada estuviera sucediendo, siguen caminando con el rumbo fijo únicamente en lo que les concierne a ellos. No vacilan porque tiempo no hay. No cuestionan porque tiempo no hay. Solo se apuran cada vez más, recurriendo a los relojes de tiempo inventado. Bien despierto puedo verlo, bien alerta estoy. Pero mis gritos repletos de memorias no son oídos, porque tiempo no hay. La desesperación me consume. El polvo de mis memorias me consume, y cada vez menos se oyen mis alarmas. Ahora todo cae, todo se derrumba en más polvo, porque siempre más fácil es no mirar a lo que duele. Como esquivándome a propósito, no me ven ni me escuchan. Y nuevamente comienzo a contagiarme, de ese plástico que me asfixia, del enemigo que quiero escapar. El peso es cada vez mayor. Lucho por escapar. Lucho por liberarme pero ya no puedo despertarlos, y mantenerme despierto yo es cada vez más difícil. El tiempo comienza a acelerarse. Mis memorias, cada vez menos presentes..
La reacción es controlada, desaparece y ya nada existe. Soy un esclavo. Siempre que hay un revolucionario, es callado y apagado, apaciguado por las malas. El tiempo se inclina por el despotismo, apoderándose de mí y contagiándome otra vez del egoísmo. Otra vez ya nada importa. Valores perdidos en el tiempo. Y esos segundos se terminaron, MI tiempo ya se acabó.
Ya nada recuerdo, perdido me encuentro en esta velocidad. Me convierto nuevamente en uno de ellos. Mi adicción reaparece, seguido de esas náuseas satisfactorias que me poseen y me contagio por completo. El polvo logró consumirme.
Contaminación es lo único que veo, pero ya no es algo malo, es lo único que conozco. No me cuestiono porque tiempo no hay. El plástico logró callarme.
Contaminado nuevamente estoy.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario